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out of niagara

Ni una neurona en su sitio

Ya he vuelto. Tengo la cabeza como una coctelera después de pasarme trece horas saltando entre diversos trenes y estaciones de la España profunda desde Bilbao hasta Cádiz. Pero bien, gracias.

He visto paisajes estupendos, de los que salían en mi libro de sociales cuando yo era chiquetito.

He visto trenes de tebeo, de película cutre de los años cincuenta (tanto se parecían que casi esperabas ver salir a López Vázquez o a Gila de uno de los compartimentos).

He visto llover en el Norte, que no es como en el Sur.

He visto a doctores en biología molecular (con las venas un poco saturadas de alcohol etílico) explicando que el capitán Cook no cogía el escorbuto porque comía berzas fermentadas.

He visto a gente hasta los cojones de Ibarretxe y de Arzalluz.

He visto como se vende una página web con el método más coherente que me he encontrado jamás.

He visto Matrix: Revolutions (¡Por fin!)

He visto a un ejecutivo alemán meterse entre pecho y espalda una tortilla de coles y bacon a las siete menos cuarto de la mañana, regada con café.

He visto tantas cosas en menos de cuarenta y ocho horas que podría estar escribiendo toda la noche. Pero acabo de volver, estoy cansado, el sobre me llama... Y por culpa del traqueteo del tren, no tengo ni una neurona en su sitio.

Buenas noches.
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