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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2003.
02/12/2003
Talante EnfermizoEstoy enfermo, con una faringitis de padre y muy señor mío, y el cuerpo me tiembla como si estuviese viendo un dinosaurio carnívoro a dos metros, con las fauces abiertas y a punto de devorarme.
Estoy hecho un verdadero asco.
Puede que no le importe a nadie mi estado físico (con toda seguridad), y yo lo entenderé perfectamente. Pero, como esto es una bitácora pública, simplemente hago constar mi pachuchez para que exista pública constancia de ello.
Cuando la cabeza deje de darme vueltas, y mis ojos no parezcan los de un conejo con mixomatósis, volveré a escribir algo medianamente coherente. Mientras tanto, rezad (los que creáis en Dios) por mi salud.
Los ateos como yo basta con que se tomen un par de copas...
A mi salud.
04/12/2003
Lágrimas en la lluviaAyer por la tarde llovía desde el infierno, al menos en este pequeño punto del norte de África donde me ha tocado recalar. Veía el agua caer desde nubes orondas, grises, preñadas de pequeños vástagos cristalinos, pariéndolos sobre nuestras cabezas... Y me vino a la mente la que es, sin duda (al menos para mí), la mejor frase que he escuchado en una película:
"Todos esos recuerdos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia..."
Sí, las famosas palabras que pronunciara Roy Batty, el replicante NEXUS 6, segundos antes de morir sobre un tejado sucio y maloliente en el agobiante Los Angeles del futuro donde se desarrolla la acción de la mítica Blade Runner.
Ha sido y será una de las muertes más líricas del cine, sobre todo del cine de Ciencia Ficción, donde en la inmensa mayoría de las películas defenestran al personal con rayos láseres, bombas de muones, neurolátigos, o directamente con garras puntiagudas si hay bichos de por medio. Ese leve contrapicado, situándonos al nivel de los ojos del moribundo protagonista humano (?), centrándose gradualmente en el rostro húmedo del supuesto enemigo, donde una catarata de gotas de lluvia nos impiden ver si la vida se escapa de su cuerpo transportada por unas lágrimas imposibles. La paz con que acepta la muerte, respetando la vida de su enemigo. Porque al final, cuando el NEXUS ve que su hora a llegado, comprende que la existencia es el don más preciado, y que debe demostrar ese conocimiento último retirando la parca de los alrededores de Deckard, un blade runner alucinado que no comprende el trascendental momento que le ha tocado vivir.
Así es la vida. Hay gente en nuestro mundo real que no comprende esa enseñanaza, que se empeña en vengar muertes a golpes de muerte, que se empecina en afilar la guadaña propia antes que tratar de esquivar la ajena. Son como el blade runner de la película, que en ningún momento es capaz de aceptar su propia naturaleza.
Pero yo siempre recuerdo a Roy Batty, y su última enseñanza, y trato de inculcarla a mi alrededor, para que ese postulado superior no se pierda nunca en el tiempo.
Como lágrimas en la lluvia.
07/12/2003
Historias de machotesA Van Doren, él sabrá por qué...
Dicen que R.L. Stevenson le hizo una promesa a un chico que se quejaba de que las mujeres estropeaban las historias. Le dio su palabra de que escribiría una novela en la que no hubiese ninguna fémina, y en la que todo lo que sucediese fueran aventuras. Stevenson lo hizo, por supuesto. Por eso tenemos ese clásico que es “La Isla del Tesoro”, donde la única hembra es la madre de Jim, y sale así como de soslayo. Sin duda, ésta fue su mejor obra, y por la que será siempre recordado (pues la mayoría de la gente no sabe que “Doctor Jeckyll y Mr Hyde” también salió de su pluma, tras ingerir unos gramitos de coca. Pero esa es otra historia).
Hoy, observando a mi hijo de siete años, y leyendo en esta bitácora los comentarios de mi querido colega Van Doren (que, encima, es mi hermano), me he dado cuenta de que la voz de ese chico del siglo XIX todavía tiene adeptos. Tanto mi vástago como mi frater han sido educados, como yo, en la creencia de la igualdad entre sexos. Me consta(como padre y pariente), que ambos creen en esa idea a rajatabla, al igual que un servidor de ustedes. Sin embargo, algo hay en esa nuestra maraña de proteínas helicoidal (vulgo ADN) que a veces nos impulsa a olvidar la educación y la razón, y exigir historias de machotes. Hablo sólo de literatura, claro, no me malinterpreten.
Lo sé, porque tanto a Van Doren como a mí (y a mi hijo, pero él está empezando) suelen gustarnos las mismas cosas. Él tiene sus preferencias literarias, y yo las mías. Pero en muchas ocasiones deambulamos por lugares comunes. Uno de ellos, de nuestros preferidos, es la tierra salvaje por donde se mueve ese animal de bellota con espada al cinto que es Conan, El Bárbaro. El sumum del macho machote por excelencia.
Conan no cree en ningún dios, pero maldice a Crom, por si acaso. Tiene la inteligencia de un felino, y su misma mala leche (no en vano es conocido en el archipiélago de las Barachas como Amra, el León). Reparte hostias a diestro y siniestro, bebe como un batallón de cosacos del Don, es verdugo de brujos y odia a las serpientes del culto de Set. Ladrón, pirata, mercenario, pendenciero… Su relación con las mujeres es sencilla: si están buenas se las folla, y si no… Imposible, en el universo por donde se mueve nuestro héroe todas, absolutamente todas las féminas, dejarían en pañales a las niñatas del Playboy. Aun así, su barbarie se va puliendo con los años, y hasta se enamora en tres ocasiones, de mujeres de armas tomar (literalmente). Se casa con la última y tiene un hijo, Conn. Otro prenda como su padre.
Robert Erwin Howard, su creador, era un escritor de “pulps”, lo que aquí llamaríamos “novelitas de a duro”. Vamos, que escribía para comer, en plan producción industrial. Supongo que ni él mismo supo adivinar la trascendencia que iban a tener sus obras, ni los miles de fans que iba a tener sobre el planeta. ¿El secreto de su éxito? Sencillo. Sus historias hablan de lugares mágicos y exóticos, sitios donde tu mente se puede perder y disfrutar del paisaje. Son espacios bellamente peligrosos, donde las mujeres son diosas y los hombres aún creen en el honor y en el poder de las espadas forjadas por manos honestas. Y todo escrito con una prosa sencilla, pero cuidada y cautivadora, un registro que no te pide tener un diccionario a mano para poder entender algunos párrafos. Representa el triunfo de lo simple frente a algunas recargadas tintas de su época.
¿Que por qué les cuento todo esto? Pues porque Van Doren y yo, al igual que el muchacho que se quejó ante Stevenson, considerábamos que tanta tía buena a la que rescatar (y posteriormente penetrar) lastraba mucho las historias de Conan, y lo discutíamos sin descanso. Hasta que leímos “Más Allá del Río Negro”, la única historia que escribió Howard en la que no aparecía ni una sola mujer. Créanme, y me cuesta mucho admitirlo, es el mejor relato que salió de su pluma.
Que Crom dirija vuestra espada.
11/12/2003
NovelaTachánnnnnn....
Hoy, por fin, ha nacido mi primera novela. Cinco meses entre la gestación y el parto, la mitad que un ser humano. Su concepción fue en Conil, en mitad de un caluroso mes de Agosto; ha visto la luz en Jerez de la Frontera, en los primeros días de un desapacible y lluvioso Diciembre. Ha pesado un kilo doscientos cincuenta gramos (de papel blanco). Se la conocerá por el nombre de Esperando la marea.
Quede constancia de ello.
14/12/2003
Luz de lunaTengo un ordenador que puede hacer prácticamente de todo. Graba discos, muestra películas, retoca fotos. corrige mis textos cuando escribo (esto lo odio y, por lo tanto, está desactivado), me mantiene conectado con el mundo, me permite hablar con gente con la que, de otro modo, me sería imposible hacerlo...
Tengo un móvil que te cagas (regalo de mi empresa de telefonía por ser tan buen cliente), con el que también puedo conectame con el mundo, hacer fotos, escuchar música, jugar a juegos de antaño con colores de ahora, enviar mensajes instantáneos, saber qué tiempo hace en Papeettee, pedir pizzas, calcular mis impuestos, ver el saldo que me queda en el banco...
Tengo una sociedad que avanza (hacia delante, sin mirar a los lados), una sociedad que se embarca en las nuevas tecnologías como el niño que abre un juguete para ver qué demonios hay en su interior. Nuestra civilización descubre ingenios y técnicas con aplicaciones buenas y malas, desarrolla sistemas que, supuestamente, sirven para mejorar nuestra calidad de vida; nos ofrece una belleza efímera y engañosa que está construida sobre los chips de silicio y la fibra óptica que acabará por enlazarlos a todos...
Tengo de todo. Pero ayer descubrí que nada de esto me impresiona tanto como la vieja luna, henchida en sangre, flotando sobre las aguas negras de la bahía de Cádiz envuelta en tinieblas, rielando sobre el mar en calma.
Cuando el Hombre sea capaz de hacer algo así, estaré realmente impresionado.
17/12/2003
Robando ilusionesHace pocas horas ha saltado a la palestra un desagradable asunto que salpica a toda la estructura del mundillo de la fantasía de este país. Parece que hay pruebas de que una cierta editorial de reciente cuño está editando sus libros basándose en prácticas fraudulentas y giros empresariales poco limpios. Añadamos, además, a este feo asunto, el hecho de que no ha pagado a los autores patrios que les confiaron sus obras. El asunto traerá cola, y supongo que todos saldremos perjudicados: autores, traductores, editores, y lectores. Es un duro golpe para un colectivo que veía que, poco a poco, la seriedad del género se iba imponiendo al igual que en otros países. No pretendo decir que el mundillo del fantástico español no sea un asunto serio, nada más lejos de mis pensamientos. Para mí y para un grandísimo colectivo de personas y entidades lo es, y mucho, y teníamos puestas muchas esperanzas en estos vientos de cambio que soplaban a nuestro alrededor. Publicar fantasía, terror, o ciencia ficción en español es algo muy difícil. Hay que luchar contra la presión del mundo anlgosajón en todos los frentes, queramos o no. Los lectores se muestran desconfiados ante un apellido que pueden pronunciar sin dificultad; los editores nos exigen (a los autores) niveles de calidad por los que no pasarían muchas de las obras que ellos mismos publican, firmadas por nombres que suenan exóticos y poderosos a fuerza de la costumbre. Vender libros es un negocio, no nos engañemos, la bondad de un producto depende de las gráficas de productividad y beneficios, y, hoy por hoy, las nuestras no pueden competir con las del (en el buen sentido de la palabra) enemigo. Pero esa tendencia está empezando a cambiar. Por primera vez, las casas editoriales especializadas en nuestro género comienzan a volver los ojos hacia productos nacionales. Con un público que va en aumento (sírvase el incrédulo visitar cualquier foro en Cyberdark), este era el paso lógico a seguir. Los editores demandan novelas, en detrimento de la extensa producción de cuentos y relatos con la que contábamos hasta la actualidad, y. a fe mía, que sus exigencias se van cumpliendo. Yo mismo he redactado mi primera obra de más de doscientas páginas, algo que, hace cinco o seis años, no me habría creído capaz de hacer. Entre todos lo vamos consiguiendo, o, al menos, intentándolo. Para exigir seriedad hay que corresponder en los mismos términos. Mucho se ha discutido ya el tema en multitud de foros: no tendremos profesionalidad hasta que todos demostremos profesionalidad. Y ahora esto. Utilizar traducciones antiguas de obras clásicas, sujetas a los derechos pertinentes, sin abonarlos a sus legítimos dueños, es (al menos a mis ojos) un robo en toda regla, comparable al del sinvergüenza que roba los ahorros de las ancianas contando con que éstas nunca se percatarán del hurto. Yo, que siempre he soñado con traducir una novela o un relato de ciencia ficción (a pesar de ser del gremio, todavía no he tenido esa oportunidad), no puedo menos que horrorizarme de este hecho. Creía que nuestra legislación no permitía este tipo de desmanes, tenía una confianza casi ciega en ello. Me pongo en el pellejo del responsable de las traducciones escamoteadas. Pienso en que algún día me podría pasar a mí, si alguna vez consigo mi sueño. Como autor en ciernes, miedo me da pensar en el futuro, sabiendo que íntimos amigos míos, pilares del fantástico en lengua castellana, no ven que su trabajo (a menudo el que en otros países realizan cuatro o cinco personas a la vez) produzca beneficios. ¿Y los lectores, aquellos que han gastado su dinero de buena fe (en muchos casos adolescentes o jóvenes de escasos recursos y mucho ansía de lectura) en obras que son producto del delito? ¿No generará otra oleada de desconfianza hacia el resto de las editoriales que están apoyando al género desde la total profesionalidad y legalidad? Minotauro, Nova, Bibliópolis, La Factoría de Ideas, Robel, Gigamesh, Silente, Espiral… y tantas otras que seguramente me dejaré en el tintero… Supongo que muchas otras personas se sentirán igual que yo, algunas incluso más indignadas. No es para menos. A cada uno le duele lo suyo, y no todos tienen una bitácora en la que patalear.
20/12/2003
Información AsépticaEsto no es un artículo. Me limito a colocar aquí un enlace para que podáis ver, si queréis, una foto del momento en que recojo el premio UPV (la mar de maqueao que iba), acompañado de una entrevista que me hicieron en BEM On Line. Ahí lo tenéis: Entrevista a Joaquín RevueltaSed buenos.
23/12/2003
Feliz Navidad y Próspero Año NuevoEs época de ruegos, así que aquí están los míos:
Deseo que a Bush le entren siete cosas y le tengan que hacer la lobotomía por la vía rápida, cuchillo jamonero a mano; que a Pepema Aznar le entre un súbito ataque de lucidez y confiese ante el parlamento que ha hecho el imbécil y que se retirará a Groenlandia para criar osos polares; que los soldados españoles sean llamados a casa para que pasen las fiestas con sus familias, ahí es donde deben estar; que todas las mujeres maltratadas tengan el coraje de plantarle cara a los bastardos que les mortifican; que todos los niños del mundo tengan un trozo de pan que echarse a la boca, que todos los juguetes del mundo occidental se conviertan en maná y vayan a parar a sus manos; que las guerran cesen en este mismo instante...
Deseo que la sociedad se averguence de sus desmanes, que los tiranos derramen el mismo número de lágrimas que hayan provocado en los ojos de su pueblo, que la Verdad ilumine los corazones de aquellos que matan en el nombre de cualquiera de los dioses de este planeta...
Deseo que ocurra un fallo informático a escala mundial y deje peladas las cuentas de los bancos, y que todo ese dinero acabe en manos de los pobres...
Deseo que la cultura se imponga, y que la Razón recobre su trono entre los hombres de buena voluntad. Deseo que me quieran como quiero, y que me respeten en la misma medida que yo lo hago...
He sido un niño bueno. Con sólo una de esas cosas me conformo.
Feliz Carnaval y próspero Trofeo Carranza.
28/12/2003
He visto la Luz... Hoy me retiro de toda esta tontería de la ciencia ficción y la fantasía. He tenido una revelación; lo he visto claro. Ahora sé que he perdido mi vida entera buceando en textos indecorosos y gilipollescos, abrumado por historias de un futuro que nunca llegará a nosotros. A veces la rebeldía adolescente nos pasa factura, sobre todo a los que nos quedamos encasquillados en ella, agarrados al clavo ardiente de la transgresión. La Luz me ha dicho que debo ser Poeta, con una P mayúscula bien grande y ostentosa. Ahora disfrutaré de los atardeceres sabiendo que esa mezcla de colores de la bóveda celeste responde al nombre de rosicler (un galicismo la mar de culto que había pasado de largo ante mi entendimiento); que los pájaros arrullan la aurora con su canto y que las oscuras golondrinas tienden nidos bajo balcones desvencijados por el paso del tiempo; que las muchachas florecen (en lugar de alcanzar la pubertad), y que las auroras boreales son espectros de otros días (y no fotones alterados por el campo magnético terrestre). Sí, seré Poeta, de rima fácil para poder llegar a todos los públicos sin esforzarme demasiado, que el verso blanco, o libre, huele demasiado a imaginación desbordante. Quizá haga alguna incursión en la novela costumbrista, y esboce el patetismo que nos acosa sin abrigo de subterfugios desnivelados. Retrataré la vida de mi vecina (cincuenta páginas para describir su salón, creo que serán suficientes), punto por punto, cuidando el detalle de sus cabellos canos, ondulados cual olas grises en un amanecer tormentoso; relataré las vicisitudes de su existencia: marido borracho, hijos descastados, nietos ululantes, compromiso social con todo aquello que es políticamente correcto. Pincelaré la vida en viñetas coloristas, fácilmente reconocible por los lectores, para que no tengan que pensar más que lo estrictamente necesario. Tendré éxtio, conozco algo el oficio de juntar letras. Luego vuelta a los Poemas, después de embolsarme algún premio realmente importante y sustancioso, de esos que te aseguran un puesto de honor en algún programa de televisión sesudo y elitista. Dragó me contará entre sus amigos. Lo siento por todos los que acudís en busca de mundos irreales. La fantasía ha muerto para mí. Ahora ya soy maduro. Ahora ya soy un Hombre. He dicho adiós a la inocencia.
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